
Lamentablemente, la vida, con una sabiduría suprema, genera estigmas y señales que al momento de los hechos logran despertar el mayor de los escalofríos.
Así como al momento del fallecimiento de Jorge Guinzburg hicimos la misma comparación con las muertes de Adolfo Castello y Carlos Abrevaya, los tres como consecuencia de un cáncer terminal, lo cierto es que ahora, ante la muerte de la hermana menor de Nazarena Vélez, resulta inevitable dar a conocer y repasar la historia de la rubia que siempre estuvo ligada a este tipo de accidentes.
Uno de los últimos, en su etapa de apogeo, cuando en la Avenida Pedro Goyena al 800 chocó y debió ser trasladada con cuello ortopédico al hospital Durand.
Aunque la fatalidad siempre la rozó de cerca, hoy la noticia que impacta es la de sobre la muerte de su hermana, Jazmín, quien dejó este mundo durante la madrugada de hoy tras ser despedida por la luneta trasera de un vehículo Renault Sandero.
El siniestro ocurrió durante la madrugada cuando la rubia regresaba de un boliche porteño. El automóvil era conducido por Martín Amato, un joven de 17 años. Además, Giselle Vílchez era la acompañante.
Pero, el de Pedro Goyena, no fue el único accidente que protagonizó Nazarena. En la mayoría de los casos, la rubia impactó sola contra distintos objetos, al igual que el coche en el que se trasladaba Jazmín, mamá de Bianca, una beba de pocos años de edad.
Sin duda alguna, la fatalidad es el denominador común y el estigma en la vida de Nazarena Vélez y de su familia.
primiciasya








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